sábado, 23 de julio de 2011

Todos Somos Hijos de Bolívar

"Penetraos bien de que sois todos venezolanos, hijos de una misma patria, miembros de una misma sociedad y ciudadanos de una misma República."

Un canto para Bolívar, Por: Pablo Neruda

PADRE nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire
de toda nuestra extensa latitud silenciosa,
todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada:
tu apellido la caña levanta a la dulzura,
el estaño bolívar tiene un fulgor bolívar,
el pájaro bolívar sobre el volcán bolívar,
la patata, el salitre, las sombras especiales,
las corrientes, las vetas de fosfórica piedra,
todo lo nuestro viene de tu vida apagada,
tu herencia fueron ríos, llanuras, campanarios,
tu herencia es el pan nuestro de cada día, padre.

Tu pequeño cadáver de capitán valiente
ha extendido en lo inmenso su metálica forma,
de pronto salen dedos tuyos entre la nieve
y el austral pescador saca a la luz de pronto
tu sonrisa, tu voz palpitando en las redes.

De qué color la rosa que junto a tu alma alcemos?
Roja será la rosa que recuerde tu paso.
Cómo serán las manos que toquen tu ceniza?
Rojas serán las manos que en tu ceniza nacen.
Y cómo es la semilla de tu corazón muerto?
Es roja la semilla de tu corazón vivo.

Por eso es hoy la ronda de manos junto a ti.
Junto a mi mano hay otra y hay otra junto a ella,
y otra más, hasta el fondo del continente oscuro.
Y otra mano que tú no conociste entonces
viene también, Bolívar, a estrechar a la tuya:
de Teruel, de Madrid, del Jarama, del Ebro,
de la cárcel, del aire, de los muertos de España
llega esta mano roja que es hija de la tuya.

Capitán, combatiente, donde una boca
grita libertad, donde un oído escucha,
donde un soldado rojo rompe una frente parda,
donde un laurel de libres brota, donde una nueva
bandera se adorna con la sangre de nuestra insigne aurora,
Bolívar, capitán, se divisa tu rostro.
Otra vez entre pólvora y humo tu espada está naciendo.
Otra vez tu bandera con sangre se ha bordado.
Los malvados atacan tu semilla de nuevo,
clavado en otra cruz está el hijo del hombre.

Pero hacia la esperanza nos conduce tu sombra,
el laurel y la luz de tu ejército rojo
a través de la noche de América con tu mirada mira.
Tus ojos que vigilan más allá de los mares,
más allá de los pueblos oprimidos y heridos,
más allá de las negras ciudades incendiadas,
tu voz nace de nuevo, tu mano otra vez nace:
tu ejército defiende las banderas sagradas:
la Libertad sacude las campanas sangrientas,
y un sonido terrible de dolores precede
la aurora enrojecida por la sangre del hombre.
Libertador, un mundo de paz nació en tus brazos.
La paz, el pan, el trigo de tu sangre nacieron,
de nuestra joven sangre venida de tu sangre
saldrán paz, pan y trigo para el mundo que haremos.

Yo conocí a Bolívar una mañana larga,
en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento,
Padre, le dije, eres o no eres o quién eres?
Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo:
"Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo".

jueves, 14 de julio de 2011

De los grandes movimientos al mundo de los grupúsculos Por: Domingo Alberto Rangel

Las “acostadas” de los jóvenes europeos y la insurgencia de los pueblos árabes son los únicos actos de insubordinación, rebelión o desacato que registra el mundo de hoy. No son actos revolucionarios sensu strictura, pero contienen semillas de insurgencia que afectan el juego de los factores dominantes. Las acostadas de los muchachos españoles arrebató la máscara del régimen allí existente y reveló todo el cretinismo represado en la península hoy. España es tan burgués en su régimen político y en sus instituciones, como pueden serlo los Estados Unidos. ¿Pero es que China resulta hoy diferente? En absoluto, nadie ha contribuido como China a consolidar el sistema capitalista desde los años ochenta como la China contemporánea. Aportando un mercado gigantesco para las industrias de bienes de capital que ha hecho subir las exportaciones mundiales a ritmo acelerado y produciendo la propia China decenas o centenas de millares de millones de dólares para exportar a todo el orbe terrestre, este país resolvió los problemas que afrontaba el sistema imperante en el planeta para fines de los años setenta del siglo pasado. Las vacilaciones primero y la resuelta deserción de China más tarde, cerró todo un ciclo en la historia moderna. Nadie, ni la Urss de Stalin en los años treinta, han hecho o prestado servicio más valioso al régimen capitalista en escala mundial que los herederos de Mao-Tse-Tung al virar hacia el más desenfadado capitalismo en aquellos años en que con postura China habría ladeado la balanza. No hay en este momento posibilidades visibles para movimientos revolucionarios. El capitalismo tiene un formidable policía para todo el planeta. Estados Unidos tiene hoy la capacidad para impedir triunfos revolucionarios en su backyard que está constituido por el Mar Caribe, América Central y América del Sur. En ese escenario no hay en este momento margen alguno de esperanza que permita esperar un vuelco revolucionario en esa región. Si mañana triunfara un movimiento revolucionario en tales áreas sería por la combinación inesperada de numerosos factores. Pero hay algo más grave. Existen hoy continentes enteros en los cuales no hay fuerza alguna de carácter revolucionario. Europa y África están en tales condiciones. No hay un solo grupo en la Europa Oriental que tenga alguna fibra revolucionaria. En la Europa Occidental sobreviven, más como sombra que como multitudes, unos partidos comunistas que ocupan los rincones. En Asia si hay fuerzas comunistas pero en estado de reposo. Queda el movimiento islámico. Aunque no sea revolucionario por sus convicciones ideológicas, este movimiento tiene rasgos revolucionarios en el plano de la estrategia y de la táctica. Quien tiene relaciones mercantiles con alguien no puede exportar la revolución. O la mercancía o las consignas, es el dilema. Quien quiera saber hacia donde va un régimen cualquiera debe mirar sus estadísticas de comercio exterior. A la Venezuela bolivariana hay que detectarle los resúmenes de exportación. Los dos millones largos de barriles de petróleo que componen el 95% de su comercio exterior van a los Estados Unidos, el resto se reparte entre países del Caribe y de América Central. Las estadísticas de comercio exterior de China indican un grado de concentración hacia los Estados Unidos. Las piezas textiles y las confecciones que exporta China en la actualidad van en su casi totalidad a los Estados Unidos. China no puede ser un país socialista cuando tiene un grado tan alto de concentración en su comercio exterior con un país capitalista como Estados Unidos, el más poderoso del planeta en la actualidad. Venezuela, satélite comercial de los Estados Unidos no puede ser socialista aunque el partido oficial lleve tal denominación, cuando las estadísticas de comercio exterior son tan rotundas. China dejó de ser socialista así mantenga la propiedad estatal sobre las industrias allí existentes. El control sobre el aparato productivo es un elemento importante, quien lo duda, para definir la naturaleza de un régimen. pero cuando el Estado deja de ser revolucionario, como pasó en China, para transformarse en burgués ya no importa que siga controlando la propiedad de las fábricas. La burocracia china dejó de ser revolucionaria, la burocracia venezolana bajo los bolivarianos dejó de serlo también, son dos burguesías que evolucionaron hacia la plenitud de su identidad capitalista. Como puede verse, la esfera del comercio exterior resulta decisiva. Venezuela nunca ha dejado de ser capitalista y la ruidosa propaganda en torno al socialismo que adelanta el régimen de Caracas es pura fantasía. El movimiento comunista internacional que en tiempos de auge soviético y chino alcanzó gran vigor y poderío, languidece hoy al borde de la extinción. De vastos partidos de masas en Francia, Italia, Checoslovaquia, Brasil y la India, ha pasado a ser una federación de grupúsculos.

El peso colombiano y el bolívar Por: Domingo Alberto Rangel

Hace unos treinta años, allá por 1981, el bolívar compraba en el mercado de Cúcuta unos quince pesos colombianos. Era ese el tipo de cambio. Hoy día el bolívar compra, en el mismo mercado cucuteño, sólo dos pesos. Una moneda nacional refleja, en cierto modo, la posición, la influencia y el poder de una nación o de una entidad política, como diríamos hablando en términos más generales. El deterioro o la degradación del dólar desde 1948 cuando se promulgo el Plan Marshall hasta hoy, testimonian así los yanquis quieran ocultarlo o disimularlo, esa suerte de capitiz deminutio y me perdonan el latinazo, que en lo económico ha venido sufriendo América del Norte en relación con Asia donde radican hoy los polos más dinámicos del desarrollo capitalista. Venezuela ha experimentado o ha sido victima del mismo proceso de menos cabo frente a Colombia. Cuando el peso colombiano salto hacia arriba y el bolívar desciende sin remedio ni tasa, Venezuela sufre un colapso y Colombia crece y trepa ladera arriba en la ardua cuenta de la valorización. Paga así Venezuela, sin que haya jueces que la condenen, ni ejércitos que le impongan esa pena, las consecuencias de algo elemental. Los valores en el campo de la economía vienen todos del trabajo. Fue el gran descubrimiento hecho por la burguesía entre los siglos XVIII y XIX que la colocaron como la dueña del universo hasta el día de hoy. No ha habido una clase más trabajadora, más emprendedora y más creadora que la burguesía. No en balde el Manifiesto Comunista comienza con el elogio incondicional, grandioso y casi lírico a la burguesía que hizo la circunnavegación de la Tierra, abrió continentes a la colonización, creó casi todas las ciencias y cambio de arriba abajo la faz del planeta. El gran pecado de la burguesía, por lo cual se convierte en clase hipócrita y postiza radica en que todo ello lo hizo, no por desprendimiento y espíritu épico sino por grosero egoísmo. Adam Smith en su libro inmortal dice por ello, y hay que agradecerle su sinceridad, preguntad a alguien si quiere trabajar o actuar por egoísmo, no por altruismo y tendréis el progreso. Es la gran paradoja de la acción humana: el inmenso progreso de los últimos tres siglos largos proviene de una clase dirigente que al obrar por egoísmo hizo del progreso algo tan insólito y cabal que resulta casi inverosímil. Una simple comparación histórica serviría para medir el auténtico valor de la burguesía como clase dirigente en escala mundial. Los tres o cuatro siglos que lleva la burguesía ejerciendo la hegemonía universal han significado mucho, muchísimo más progreso que los quince o veinte años precedentes. Volviendo a Colombia y a Venezuela, en los dos países se reflejan las diferencias entre los valores burgueses y los pre burgueses. Colombia ha tenido en la burguesía industrial, desde 1900, a la clase dirigente, dedicada al trabajo, explotadora de uno mano de obra que rendía su cuota de plusvalía por la vía del salario lo cual implica un mercado capitalista ya constituido. La clase dirigente de Venezuela es una mezcla de militares y de políticos, ajenos a la producción. En Colombia los valores derivan del trabajo, aquí por desgracia provienen del aprovechamiento. En Colombia hay una cultura del trabajo que es la súper estructura que se corresponde con la infraestructura productiva. Entre la ganancia del burgués y el salario del obrero se establece el drama social. Aquí los excedentes, vale decir, la plusvalía viene de la renta que engendra la tierra. Mientras en el vecino país se explota al obrero, aquí el sistema político lo corrompe al convertirlo en factor para el aprovechamiento parasitario de la renta. El carácter rentista de nuestra economía se evidencia del sistema de valores morales y espirituales que imperan entre nosotros. Aquí tenemos una cultura de la viveza que, ante todo, se destaca por la persistencia y magnitud del parasitismo, la negligencia y la picardía en unas relaciones de trabajo. Este ocupa uno de los últimos escalones en la tabla de valores del venezolano medio. El movimiento sindical refleja, sin quererlo o sin darse cuenta, esta desviación holgazana de las cosas. El movimiento sindical reivindica como hazaña todo lo que sea reducción de la jornada laboral y creación de días festivos y presenta esas realidades como reivindicaciones meritorias, cuando son otras de las tantas pruebas o manifestaciones de la haraganería vigente. Aquí no tendremos jamás una economía industrial ni una burguesía respetable. Pero tampoco habrá una clase política o unas esferas políticas competentes y honestas. La nuestra es una economía rentística que vive del subsuelo sin crear valores auténticos que sirvan de sostén a todo. Ésa economía es la que determina toda la cultura y la moral. Si hay una crisis en el sistema capitalista mundial que frena el alza de los precios del petróleo, único producto de exportación que tiene la economía rentística de tipo parasitario, entonces procedemos a enajenar más el subsuelo petrolero constituyendo compañías mixtas u otorgando contratos de servicios. En Colombia cuando adviene una crisis internacional, la burguesía obliga a los trabajadores a pelear. El bolívar seguirá degradándose frente al peso colombiano. No han llegado a equipararse las dos monedas porque ello coartaría o minaría las ventajas comparadas que tienen las mercancías colombianas en nuestro mercado. Colombia en la América Latina, al igual que Brasil, es como la Comunidad Europea en el viejo Mundo que hoy lucha porque el euro no se valorice. El euro o el marco alemán que ha resucitado, serán tanto más victoriosos cuánto más permitan a las mercancías europeas o alemanas penetrar en otros mercados. El trabajo es la fuente de todos los valores. Los pueblos que lo olvidan pagan en retroceso esa falta contra la naturaleza y la sociedad.

Corrupción y despilfarro: Hermanos siameses en la Venezuela bolivariana

La Constitución no escrita de la República Bolivariana de Venezuela, tiene en lo económico sólo tres artículos: ¿Cuánto hay pa’ eso? ¿cómo quedo yo allí? Y cogiendo aunque sea fallo

La oposición parece decidida a sacar al presidente de la República pero por métodos consensuales. Es como si para volar se fabricara alguien no las alas que pediría la lógica, sino una piedra bien pesada. En las mismas declaraciones en que jura su propósito de echar al jefe del Estado fuera del orden legal considerándolo una especie de pícaro que por métodos torcidos se ha infiltrado en el andamiaje constitucional del Estado. Y contra un sujeto así definido y ubicado, la oposición llama a otorgarle al mismo jefe de Estado a quien el magistrado Pekoff ha declarado además tirano, todas las reverencias, consideraciones y privilegios que las Cartas Constitucionales otorgan a los magistrados de pura esencia burguesa.

La oposición, antes de calzar las espuelas y de montar a su rocinante electoral, tiene que resolver la flagrante contradicción que media entre la catalogación del jefe de Estado como tirano y las tácticas que se emplean contra él. Si es tirano, y así le califica, hay que decretar la resistencia irrestricta, pasar a la clandestinidad o estar preparado para la clandestinidad y romper todo nexo, relación o parentesco civil con la legalidad. Las palabras tienen un valor lógico o responden a valores racionales; cuando a alguien se le tilda de tirano, se está autorizando el uso indiscriminado en su contra para derribarlo de todas las armas del arsenal político. Si no hubiere esa disposición, sobra entonces llamar tirano, déspota, dictador, sátrapa u opresor.

La tragedia de la actual oposición es que aparte de estar comandado por unos viejos casi valetudinarios, se aburguesó sobremanera en el disfrute de las “coimas”, comisiones y ventajas desmedidas que brinda el Estado opulento en Venezuela a quienes disfrutan del poder. Aquí hay dinero en el Tesoro como para hacer, a la sombra del poder, la fortuna de Bill Gates en un período constitucional. Sabiendo sobornar a los denunciantes de oficio y repartiendo entre civiles y militares cantidades que los destinatarios crean adecuadas a sed de enriquecimiento, en la Venezuela Saudita pasa un sujeto de dirigente estudiantil en la UCV, o de teniente en Fuerte Tiuna, a potentado digno de una biografía de las que consagraron en Francia hace cien años a los príncipes del robo. AD, Copei, el MAS, el MEP, los partidos que tuvieron algo que ver en la Cuarta República con el sórdido negocio de aprovechar el poder tienen hoy dirigentes que al más modesto no lo ahorcan por quinientos millones de bolívares fuertes. ¿Hablamos como caballeros o como lo que somos? Según dice ese Aristóteles latinoamericano que es el compadre Cantinflas.

El PSUV va por el mismo camino. Allí se viene aprovechando el poder con mayor velocidad en cuanto a la ligereza en el robo y en mayor escala todavía en lo que toca a la magnitud del manoteo. Tenienticos, capitancitos que esperaban hace diez años el autobús de La Pastora, ahora tienen ya camionetas Hummer y a sus hijos les compran la camioneta de más lujo en la línea Toyota. Famosas son ya las camionetas en que se desplazan por Caracas los hijos de doña Cilia Flores. No voy a cometer la insensatez de anunciar una acción judicial en los estrados del Tribunal Supremo, no soy tan cándido para no pensar que los honorables magistrados de ese cuerpo, cuando fueron designados para los cargos que allí ocupan, sabían que entre sus funciones estaría como la más importante, aquella que imita a los gatos en el arte de tapar excrementos. 
Los caudillos venezolanos fueron todos, sin excepción, ladrones consagrados y eximios en el arte de enriquecerse a fuerza de manoteos contra el Tesoro. No hubo un solo caudillo que ejerciera la Presidencia o ganara batallas que no fuera un émulo de Caco. Como nada ha cambiado en la vida venezolana, pero aun este régimen de gobierno no hace otra cosa que reivindicar lo más odioso que pueda hacer en las tradiciones nacionales, el aprovechamiento es igual o superior a lo que fue en el pasado. Ya veremos a los jefes del PSUV y a los comandantes de la Fuerza Armada de hoy, colocar mañana los “frutos de su lanza” en algún paraíso fiscal de las Antillas o en la clásica banca de la Confederación Suiza. Mi hermana Margarita Rangel de Carnevali, me dijo a propósito, caminando los dos una tarde por la Avenue du Lac de Ginebra, “mirá, estos suizos son tan ladrones como los políticos venezolanos”. Pero tienen el arte, le respondí de disimular sus enriquecimientos ilícitos. Aquí los ladrones del Tesoro echan la casa por la ventana para celebrar el onomástico de la hija mayor.

El petróleo y la cultura que ha creado quien contribuyendo a consolidar y a hacer más odioso el descaro de los políticos, de los militares y en general de los privilegiados. A la tradición de unos caudillos que robaron con desparpajo, sin que una sola gota de sangre afluyera a sus mejillas, se agregan ahora los dirigentes del partido de gobierno, cualquiera que este sea, en el arte de pedir coimas, comisiones o mordidas. La Constitución no escrita de la República Bolivariana de Venezuela, tiene en lo económico sólo tres artículos: ¿Cuánto hay pa’ eso? ¿cómo quedo yo allí? Y cogiendo aunque sea fallo.
Lo demás es retórica pomposa para disimular bajo su fronda inútil los vicios de toda clase.

Las economías extractivas, de tipo rentístico como que el petróleo terminó por crear en Venezuela, fueron siempre las más corrompidas como son las economías de abundancia no trabajada. El petróleo ha forjado en nuestro país un culto en cierto modo a la holgazanería del cual fue exponente Carlos Andrés Pérez y el actual jefe del Estado no anda muy lejos de ese mundo. Yo viví el lacerante efecto moral en la República de Bolivia donde pasé tal vez los años más fecundos. Fui amigo entrañable de Guillermo Lora, secretario general del Partido Obrero Revolucionario (trotskysta) y de Ramiro Otero (miembros del Buró Político del Partido Comunista). Ambos me decían cuan penoso era ganar allá las elecciones para la directiva de un sindicato porque luego había que convertirse en policías para impedir mediante la vigilancia, que los compañeros desfalcaran las finanzas del sindicato. Aquí el peligro es que desfalquen a toda la República. 
Por: Domingo Alberto Rangel